“Ant-Man: El hombre hormiga” (Juan Andrés Ferreira)

Micropoderes existentes

Una nueva película que expande el universo de Marvel Cómics por medio de la pantalla cinematográfica. Ant Man: El hombre hormiga esparce además el espíritu de esa presencia que se autodenomina nerd —ahora que ser y parecer nerd no implica convertirse en objeto de burla ni maltrato físico y psicológico—, y que se manifiesta de varias formas, entre las más visibles: la permanencia en la sala para ver la escena escondida tras los créditos finales. Que en este caso, tiene más de una.

Paul Rudd, secundario que esporádicamente se lo encuentra en comedias —Virgen a los 40, El objeto de mi afecto—, asume el papel protagónico en esta superproducción que rescata a una figura menor de Marvel Cómics y la convierte en un eslabón más de la cadena de éxito comercial de Marvel Studios.

Este es el comienzo, la historia de cómo Scott Lang se recibe de héroe. Estuvo preso y no le resulta fácil encontrar opciones dentro de lo legal. Un día es reclutado por el científico Hank Pym —Michael Douglas— para que utilice un traje que lo miniaturiza, le permite andar entre las hormigas, comunicarse con ellas y controlarlas con la mente. Pym necesita que Scott realice un trabajito como el que lo llevó a la cárcel. Un robo. Solo que esta vez es por el bien de la humanidad. Ser pequeño permite tener un gran poder, solo debe aprender a controlarlo. Hoy te convertís en héroe, Scott.

Cuando es comedia, Ant-Man funciona fenomenal: un par de escenas de acción, que se cruzan con humor, donde entran en juego las diferencias de tamaño de los objetos, son notables. A la comedia de acción con micro romance y micro dramas familiares incluidos —aquí hay historias de padres e hijas, relatos de hijos putativos—, se le suma un trío de ladrones de medio pelo en el que sobresale Luis, compañero de celda de Scott, personaje de Michael Peña, que posiblemente tendrá muchos minutos en los extras de la edición en DVD.

Hay un montón —un montón— de ideas atractivas en esta película, todas soslayadas. Algunas abordadas en otros tiempos. Por ejemplo: El hombre increíble, basada en la novela de uno de los titanes de la ciencia ficción, Richard Matheson —que además escribió el guion— es la referencia más evidente. El filme de Jack Arnold de la década de 1950 rezuma un monstruoso terror existencialista, que también resuena en ciertas zonas del largometraje marveliano, como en los peligros que enfrenta Scott ante la posibilidad de convertirse en un ser subatómico. Y hasta ahí llegamos.

El nivel al que los efectos especiales han llegado permite que casi cualquier producción que unas pocas décadas atrás fuera catalogada como rudimentaria clase B, hoy pueda lucir y sonar con dignidad. Una historia pobre, básica, contada con decencia, pero bien vestida, zafa, nadie se queja. Marvel puede descongelar cualquier cómic, recuperar héroes antes condenados a telefilmes o con existencia limitada a parcos dibujos animados y aplicar toda clase de trucos y técnicas de reanimación que permitan dotar de vida al denominado Marvel Cinematic Universe (MCU), que por ahora todo viene bien. MCU es el nombre que recibe el universo de filmes, series —la más reciente: Daredevil, en Netflix—, historietas, videojuegos y cortos en el que conviven los personajes de Marvel Comics. La expansión del MCU incluye la interrelación de historias y criaturas en títulos que forman parte de una amplia estrategia comercial que se divide en tres fases. Cada fase tiene una planificación, un desarrollo, un tiempo de ejecución. Y Ant-Man: El hombre hormiga pertenece a la Fase 2.

Peyton Reed, el director, que antes filmó la comedia romántica Abajo el amor y la pésima Sí, señor, no fue la primera opción. Llegó en junio del año pasado, cuando Edgar Wright, guionista y director a cargo del proyecto, lo abandonó a mitad de camino. Wright trabajó durante años en la producción, que tuvo retrasos y cambios, hasta que por diferencias con el estudio se apartó poco antes de empezar a filmar. Rápidamente fue convocado Adam McKay, director de Hermanastros y El reportero. McKay continuó con el trabajo, metió mano en el libreto y no duró demasiado. Teléfono para Reed. Y así es como en los créditos figuran cuatro guionistas: Wright, Joe Cornish, McKay y Rudd. No se acreditan los aportes de Evangeline Lilly, que interpreta a Hope van Dyne, hija de Pym, y de Corey Stoll, que da vida a Darren Cross/Yellowjacket, némesis de Ant-Man, que también intervinieron en la reelaboración de la historia.

Marvel cumplió con la fecha de estreno y el personaje Ant-Man ya tiene asegurada su presencia en Capitán América: Guerra civil, que se estrenará en 2016. Habrá una segunda parte en 2017.

Ant-Man: El hombre hormiga” (Ant-Man). EEUU, 2015. Director: Peyton Reed. Duración: 117 minutos.

Juan Andrés Ferreira (Búsqueda, 23/07/2015)

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