“Ant-Man: El hombre hormiga” (Fernán Cisnero)

Querida, se encogió un superhéroe de Marvel

Hay quienes están criticando Ant-Man, la nueva entrega del universo Marvel, por la película que no fue, no por lo que es. La principal razón para eso es que originalmente se trataba de un proyecto de Edgard Wright, el guionista y director inglés considerado uno de los maestros del cine actual por unos cuantos.

Ese juicio se basa en películas como Bienvenidos al fin del mundo o Scott Pilgrim.

Hubiera sido otra película es cierto, pero no hay garantías de que podía ser mejor. Wright y Marvel se distanciaron por diferencias artísticas por lo que Paul Rudd y Andy McKay reformularon el guión y conociéndolos probablemente hayan menguado algunas de las rispideces que no le gustaban a Marvel. Para dirigir se sumó a Peyton Reed (Abajo el amor, Viviendo con mi ex), cuya impronta está lejos de la originalidad de Wright.

Igual no les quedó mal. Es probablemente la más infantil de todas las películas recientes de Marvel y eso no fue una mala buena idea: un superhéroe del tamaño de una hormiga no puede ser tomado demasiado en serio. La película termina con un tono que la acerca más a las fantasías de Julio Verne o aquellas clase B de la década de 1950 (El hombre increíble, aquella de Jack Arnold en el que protagonista precisamente se encogía) que el de la aventura pirotécnica y armamentista de sus parientes ricos de la Marvel, el mismo espíritu retro y juguetón estaba en la primera Capitán América y le iba muy bien.

Seguro que los que leyeron el comic deben saber otros detalles pero a juzgar por la película, el científico Hank Pym (Michael Douglas) creó y trabajó como Hombre Hormiga durante muchos años. Ante el riesgo de que el mal (encarnado en su alumno Darren Cross) y con el apoyo de su hija decide entrenar a Scott Lang para que se ponga el traje que te achicará pero te deja con una fuerza increíble y convertido en una arma mortal. Es la hormiga más violenta del mundo. Y la más buena.

No es casual que el protagonista sea Paul Rudd, un cara de nada simpático que ha desarrollado su oficio principalmente en comedias. Es como un muchacho normal al que, esta vez, se le pone enfrente a un desafío de los grandes: salvar al mundo. Es un personaje vulnerable (de hecho al comienzo es el preso más bueno del mundo: cayó por robar en la casa de un millonario), que hace todo por su pequeña hija. Todos piensan que es un inútil pero nada que ver. Como muchas de su clase, Ant-Man habla de la capacidad de redención de un personaje. El de Scott Lang no es el de los más carismáticos, es verdad, y eso hace un poco lenta la empatía.

El aire inocentón que tiene todo el asunto la convierten en la película más Disney de las de Marvel. Hay buenas escenas en la que se juega con la incomodidad del nuevo tamaño del muchacho y un par de peleas más simpáticas que violentas. Es entretenimiento familiar que lo mejor que tiene es no tomarse en serio y tratar de que el espectador lo mire desde la inocencia. No es una gran película pero si esa era su objetivo, vaya si lo logra.

Ant-Man: El hombre hormiga” (Ant-Man) Estados Unidos, 2015. Director: Peyton Reed. Escrita por: Paul Rudd, Edgar Wright, Adam McKay, Joe Cornish sobre una historia de Edgar Wright, Stan Lee, Joe Cornish, Jack Kirby, Larry Lieber Música: Christophe Beck. Con: Paul Rudd, Michael Douglas, Corey Stoll, Evangeline Lilly,Bobby Cannavale, Anthony Mackie, Michael Peña. Estreno: 16 de julio.

Fernán Cisnero (El País, 21/07/2015)

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