“Ant-Man: el hombre hormiga” (Álvaro Sanjurjo Toucon)

Disfrutable sabor añejo

El hombre hormiga es un héroe de historieta creado en 1962 por Stan Lee y Jack Kirby -también autores de Hulk, Capitán America y otros- personaje de las huestes de la editorial Marvel Comics, luego adquirida por la factoría Disney que ahora lo introduce como héroe absoluto de este film. Se trata de un ex convicto dispuesto a redimirse y reconquistar el amor de su hija, accediendo a ser partícipe del experimento de un científico con el cual puede adquirir la opción de minimizarse al tamaño de una hormiga, comandando en consecuencia a verdaderos ejércitos de diversidad de estos insectos en su lucha contra el mal.

Con esquema harto transitado: científicos buenos más héroe redimido versus científicos malvados y antihéroe; corre ágilmente esta aventura que sin apartarse de la ciencia ficción incursiona en aspectos científicos de la física, incluyendo conceptos elementales de física cuántica. Imprimiendo al relato fantástico la opción de lo teóricamente posible. Alternativa de un mundo del presente cuyo espíritu y aproximación icónica sugiere el aire ingenuo y algo “naif” de los extinguidos films en serie de los años 40, ahora revestidos de las opciones visuales ofrecidas por la informática. Combinación de elementos pretéritos -no ajenos a cierta nostalgia detectable únicamente por espectadores muy mayores- con otras muy actuales creaciones de la multimedia; como la emblemática locomotora Thomas.

Más atractiva de cuanto permitía imaginar la pobreza actual del cine norteamericano del género, y en especial el que lleva el sello Disney, Ant-Man es un adecuado divertimento para preadolescentes y quienes transitan etapas iniciales de la adolescencia. Lamentablemente estirado en su duración a causa de la reiteración de aspectos anecdóticos y en consecuencia visuales. Veinte minutos o media hora menos habrían valorizado este producto perfectamente tolerable por públicos adultos.

Acorde con la ideología imperante en los EE.UU., los latinos -mexicanos concretamente- y también los negros, ocupan su lugar aunque alejados del sitial heroico reservado a anglosajones posiblemente protestantes. Sorprende la ausencia de habituales evocaciones a Dios, acaso desplazado por la más racional física cuántica cumpliendo roles similares.

La heroína, infaltable, deja las puertas abiertas para una muy posible Ant-Woman, al tiempo que su peinado, particularmente el cerquillo, le confiere cierta semejanza con la muy lejana Louise Brooks. Comparación que a los jóvenes de hoy resultará tan críptica como puede ser la presencia de la locomotora Thomas a los más veteranos. Las referencias a la deteriorada salud del veterano científico interpretado por un avejentado Michael Douglas, son una curiosa muestra de humor negrísimo de acotados alcances.

Los efectos especiales (y la 3D) se adaptan a los requerimientos de la historieta, evitando que esta sea soporte de un alarde tecnológico gratuito.

Ant-Man: El hombre hormiga” (Ant-Man). EE.UU. 2015. Dir.: Peyton Reed. Con: Paul Rudd, Michael Douglas, Hope van Dyne.

Álvaro Sanjurjo Toucón (Semanario Crónicas)

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