“Amantes por un día” (Álvaro Sanjurjo Toucon)

La fugacidad del amor

Con más de una treintena de films, el francés Philippe Garrel (1948), solamente pudo ser apreciado previamente entre nosotros por muy fugaces exhibiciones de seis de ellos en Cinemateca y un par de otras entidades culturales. Se ha señalado que su primer film, realizado a los dieciséis años reflejaba influencias de su casi contemporánea “Nouvelle Vague”, especialmente de dos figuras emblemáticas de la misma: Jean-Luc Godard y François Truffaut.

Impronta de nítida presencia en este Amantes por un día, filmada en blanco y negro. No desligada tampoco de los “Cuentos morales” de Eric Rohmer. Historia de una veinteañera que tras de romper con su pareja se refugia en el hogar de su padre, profesor de filosofía que convive con una alumna de la edad de su hija. La comprensión y afecto mutuo entre las dos mujeres transcurrirá en un relato donde las instancias más dramáticas irrumpen con un tenue dejo de comedia, y viceversa.

Ello confiere un absoluto desenfado a las interrogantes acerca del amor, la fidelidad y posibilidad de formar parejas más o menos permanentes, entre criaturas que pasan a ocupar alternadamente los diferentes lugares posibles de esas enmarañadas relaciones.

El guión del propio realizador conjuntamente con Caroline Deruas-Garrel (su pareja), Arlette Langmann (hermana de Claude Berri) y el veterano y talentoso Jean-Claude Carriere, no rehuye a ciertas instancias literarias, especialmente presentes con la inclusión de relator en “off”.

Bajo ese estilo nítidamente francés, los protagonistas del relato, con sus inseguridades, dudas y ansiedades, pueden integrar una concepción existencial compartida con sus semejantes de Manhattan, pieza maestra de Woody Allen.

A modo de juego interno, el personaje de la hija del profesor de filosofía (¿”alter ego” del realizador Philippe Garrel?) está interpretado por una hija en la vida real. Parte de un hábito de trabajar con familiares.

Philippe Garrel fue participante de las revueltas del Mayo Francés, y coherente con cierto compromiso político de la “Nouvelle Vague”, el film es atravesado, a modo de relámpago, por un personaje “godardiano” quien procura colocar no un justificativo, sino una explicación de la existencia del ciudadano común al servicio de los resabios del pasado colonial.

La labor del elenco se inserta en ese cierto distanciamiento con que el film mira a sus personajes, unificando propósito del guión con interpretaciones. La gama de grises de la fotografía del suizo Renato Berta, con ininterrumpida trayectoria desde 1969, hereda los lejanos primores y rupturismos de Raoul Coutard y sus contemporáneos de la NV.

Amantes por un día” (L’amant d’un jour). Francia 2017. Dir.: Philippe Garrel. Con: Éric Caravaca, Esther Garrel, Louise Chevillotte, Paul Toucang.

Álvaro Sanjurjo Toucon (Semanario Crónicas)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *