Andrés Caro Berta (1950-2018)

 

El 27 de mayo falleció el colega y amigo Andrés Caro Berta, de una manera sorpresiva… para todos, su familia y amigos.

Andrés fue muchas cosas en su vida: psicólogo, sexólogo, conductor radial, crítico de cine, escritor, dramaturgo, director teatral, él mismo bromeaba en las redes sociales con la frase “y tantas otras cosas que no alcanzan para vivir una sola vida”. Faltaba poco para que cumpliera sus 68 años, el 4 de junio más precisamente, pero no esperó; la muerte no esperó para llevarlo.

Esto no intenta ser una simple y fría necrológica, es más que nada el recuerdo para un amigo; un amigo con el que un tiempo estuvimos alejados y ni sabemos porqué, o quizás si… por política se podría decir, por un lugar en una lista de la ACCU. Una tontería, lo sabíamos, pero había sido suficiente para alejarnos.

Andrés me acunó cuando yo recién comenzaba en esta labor de crítico de cine, no fue el primer lugar donde comencé pero si el tercero. Tuvo la gentileza de ofrecerme un espacio en su programa Estados alterados, recién comenzado el Siglo XXI. Allí estuve con la sección “El hombre misterioso” -siempre que nos encontrábamos me llamaba así- y luego una segunda sobre bandas emergentes, llamada Baden Rock; muchas veces en este último espacio le llevaba grupos que realmente no le terminaban gustando, lo notaba en su cara y no me decía nada, la aceptaba, escuchaba lo nuevo, lo criticaba de la mejor forma y le daba el espacio para que estas bandas fueran conocidas. Así era Andrés.

Unos años después, cuando notamos que era tiempo de modificar algunas cosas en ACCU, frente a un nuevo llamado a elecciones, junto a él nos movimos para iniciar una lista. Cuando se hicieron las primeras reuniones, él no quedó en la directiva y lo sintió como una traición; esa fue la razón de nuestro alejamiento. Pero de todas formas, en los últimos años nos volvimos a encontrar y hablar, él se encargaba de parte del guión de la entrega de premios de la Asociación (evento que se realiza todos los diciembres) y este año había comenzado a publicar seguido en esta página (accu.uy). Por lo que nos escribíamos seguido, de hecho su última crítica publicada data del 19 de mayo y de ese mismo día es nuestro último correo.

Andrés era un tipo apacible, cálido, siempre con una sonrisa en su rostro y al que le gustaba hablar y, sobretodo, escuchar. Quizás por eso eligió también su tarea de psicólogo, le gustaba escuchar y aconsejar. Hay varios libros escritos por él en las librerías, también ha escrito obras de teatro por las que ha ganado premios, las cuales fueron estrenadas tanto en Uruguay como en el extranjero.

Andrés hizo todo lo que le gustaba hacer, no se negó a nada, de todas formas tenía muchos proyectos más y quedarán sin salir a la luz, lamentablemente.

En estas líneas estoy seguro que, por más que haya intentado dar un pantallazo de quien era él, no le he hecho justicia a todo lo que significaba. Se le extraña, sus oyentes en la radio, sus lectores en el Diario Cambio de Salto, sus colegas en sus distintas profesiones y sus amigos, ya sienten el vacío que ha dejado con su partida.

Sergio Moreira (31/05/2018)

3 comentarios sobre “Andrés Caro Berta (1950-2018)”

  1. Leyendo tu nota querido Sergio, veo al Andrés cabal que conocí. Mi vínculo con él tampoco empezó de la mejor manera; el tenía eso de sentir que no era valorado, y como era muy transparente, se notaba enseguida cuando algo le molestaba. Más allá de ese tenue desencuentro inicial, Andrés con el paso del tiempo me demostró que más allá de sus aportes a la cultura, era una persona generosa, gran oyente, y se transformó con el correr del tiempo en un gran amigo y también de mi sra. Cristina, colaboradora suya asimismo en algunos de sus últimos proyectos teatrales. En este caso, se cumple cabalmente lo de la canción, el espacio que deja Carito, será muy dificil de llenar con la llegada de otro amigo.

  2. Te extraño, Andrés, querido amigo pariente de tu Uruguay que está ahí, apenas cruzando el charco. Te extrañamos. Las charlas largas, buscando el sentido de los días. La mayoría eran charlas virtuales, claro, pero tan profundas. Descansa en Paz, amigo mío. Tu energía nos sigue acompañando para siempre.

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