“El hilo fantasma” (Álvaro Sanjurjo Toucon)

No hay puntada sin nudo

Reynolds Woodcock, imaginario diseñador de modas londinense de los años 50, y una de las dos figuras centrales de El hilo fantasma, compendia a diferentes modistos de la época. Todos ellos responsables de cubrir con sus creaciones a figuras de las monarquías que aún sobreviven, a las reinas sin corona que son las actrices de cine y a otras encumbradas damas.

Pero no se trata aquí de trazar un retrato (implacable) de la sociedad –como lo ha hecho el realizador-guionista Paul Thomas Anderson en otros títulos: The Master, Vicio propio y demás de sus casi 40 films (entre cortos y largos)- sino, además de ello, de viviseccionar a ese modisto. Artista creador en su rubro, dominado por egolatría ilimitada, la que se materializa en esos vestidos, necesitados de cuerpos femeninos para concretarse.

El detallismo acerca de comportamientos propios y de quienes le rodean, convierte a Raymond en una criatura solamente tolerable por su “corte”: costureras, modelos, clientas y su hierática hermana. Estableciendo una malla de relaciones sin mayor desarrollo, utilizando insistentemente una misma acción en diferentes imágenes. Discutible recurso que alcanza sus propósitos.

En su segunda mitad, el film imprime mayor presencia en el diálogo a aquella mujer que Raymond –perverso Pigmalión- hiciera recorrer el camino que va desde el restaurante en que era camarera, al podio donde fuera silente, sumisa musa inspiradora, y modelo favorita. Un formidable juego donde los roles de deslumbrador y deslumbrada, participan de feroz contienda.

Esta no es (si bien no deja de ser) una mirada al mundo de la alta costura, como lo fuera Prêt-à-Porter, de Robert Altman. Paul Thomas Anderson se vuelca sobre los comportamientos de criaturas complejas, auto torturadas, y su logro está en el guión tanto como en el desempeño (y dirección) de un actor descomunal como es Daniel Day-Lewis. Evocador por su talento –cierto parecido físico- y la complejidad psicológica de su trabajo, del recordado Dirk Bogarde en sus mayores performances (El sirviente, Por la patria, Muerte en Venecia, Portero de noche). No queda a la zaga la actriz luxemburguesa Vicky Kries, sorteando airosamente cuanto exige “ser nadie” y “marcar presencia” a la vez, en una combinación variable de ambas situaciones. No por casualidad su personaje se llama Alma.

Con refinadas imágenes, en apariencia reproductoras de la frivolidad de las revistas de modas de papel satinado, esta realización se vuelca sobre una de las más interesantes contracaras oscuras del luminoso mundo de la alta costura.

El hilo fantasma” (Phantom Thread). EE.UU. 2017. Dir. y guión: Paul Thomas Anderson. Con: Vicky Krieps, Daniel Day-Lewis, Lesley Manville.

Álvaro Sanjurjo Toucon (Álvaro Sanjurjo Toucon, 16/03/2018)

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