“Tres anuncios por un crimen” (Alvaro Sanjurjo Toucon)

Por siempre Frances

Frances McDormand es aquí una madre cincuentona, con coraje suficiente para desafiar la inercia de la policía local del pequeño pueblo de Ebbing, Missouri, a la que reclama descubrir a los responsables de la violación y asesinato de su joven hija, cuyo cadáver fuera quemado, y quizás violado también, luego de incinerado.

Frances McDormand es también la actriz que ha brindado un maleable prototipo femenino para los films de los Hermanos Joel y Ethan Coen; además de ser esposa de Joel en la vida real. La mujer aquí interpretada por McDormand, actúa con impasibilidad “busterkeatoniana” para llevar adelante sus planes, remitiéndonos con su inexpresiva determinación, a la mujer policía de Fargo (Coen, 1996). Aquí, como en Fargo, se trata pobladoras/es de pequeños pueblos, microcosmos representativos de una porción silenciosa y conservadora de la sociedad estadounidense; escenario frecuente en la filmografía de los Coen, con impactante presencia en El hombre que nunca estuvo (2001).

Tres anuncios por un crimen no muestra los créditos hasta una vez finalizado, y un espectador desinformado sobre la autoría de este opus pueblerino desarrollado en Ebbing, no dudará –especialmente en la mitad inicial- de hallarse ante un film de los Coen. En la mitad final, el realizador y guionista británico Martin McDonagh, ampliará cuanto era una visión crítica restringida a ciertos ámbitos del reaccionarismo más cerril (seguramente votantes de Trump), incluyendo una contundente, demoledora e irrefutable acusación de complicidad criminal a la Iglesia Católica. Secuencia que para evitarse complicaciones, ha soslayado buena parte de la crítica que actúa “urbi et orbi”.

McDonagh, en sus títulos anteriores: Escondidos en Brujas (2008) y Siete psicópatas (2012), llegó a planteos cuasi filosóficos, al amparo de un humor negro delator, desde entonces, de la impronta de los Coen, al que adiciona extraños climas, propios de David Lynch o el surrealismo de los Hnos. Marx. Mientras que en Tres anuncios por un crimen, a su tramo inicial, McDonagh lo continúa con la exacerbación de personajes y contenidos de un (melo)dramatismo que le tornan compendio de “soap operas” fílmicas de los ’50 y ’60, y también del cine de la “igualdad racial” y otros derechos concatenados de la época; reconstruidos de modo de destacar ingenuidades propias de aquel Hollywood. Y lo logra con creciente y soterrado humor negro. Uno de los instantes destacables, lo constituye aquel en que blanquísimos policías “wasp”, se someten a su recién llegado “Jefe”: un afrodescendiente decidido a no exhibir documentación acreditándole.

La mirada de McDonagh es dramática y real, su expresión apela al trazo vitriólicamente caricatural. Y lo consigue tensando varias cuerdas a la vez. Pulverizando a todo y a todos, en una suerte de desesperado, trágico y divertido nihilismo.

Cada personaje de la historia, alcanza la precisión exigida por tan atractiva, múltiple y variopinta propuesta. El mérito del elenco no es menor.

Tres anuncios por un crimen” (Three Billboards Outside Ebbing, Missouri). EE.UU. / Reino Unido 2017). Dir. y guión: Martin McDonagh. Con: Frances McDormand, Woody Harrelson, Sam Rockwell.

Alvaro Sanjurjo Toucon (27/01/2018)

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