Gérard Philipe

Un homenaje escamoteado

En febrero de 1970, durante la realización de una muestra de Cine Francés, se designó con el nombre de Gérard Philipe a la calle que circunvala el cine Cantegril. De este modo se homenajeaba al formidable actor prematuramente desaparecido, quien había sido figura emblemática del Festival de Cine de Punta del Este en sus inicios. Años después, desapareció de la fachada del cine la placa metálica indicadora del nombre de la calle y hoy, un confuso sistema de señalización, indica que la misma se llama “Prado”.

Desde la restauración democrática hasta hoy, con administraciones de todos los colores, se realizaron gestiones -ante autoridades municipales y del Festival de Cine de Punta del Este-, a efectos de restituir el homenaje injustamente arrasado. La burocrática respuesta fue que no existían antecedentes al respecto.

Actuando con paños tibios, alguien colocó junto a una de las puertas del Cine Cantegril, pequeña placa recordatoria del actor francés, sin devolverle su sitial en el nomenclátor.

Al parecer a las autoridades resultó insuficiente la nota publicada por el diario “Acción” de Montevideo, en febrero de 1970, donde, quien esto escribe, relataba –en su condición de testigo presencial y periodista que cubrió el evento- aquel homenaje en el que Eduardo Victor Haedo, junto a autoridades francesas, descubría la placa hoy tan injusta como misteriosamente escamoteada, donde se leía, con las clásicas letras blancas de la época, sobre fondo azul: CALLE GERARD PHILIPE.

Según consta en la referida nota de “Acción”, Eduardo Victor Haedo manifestó en aquella soleada tarde de febrero de 1970:

Las placas son unas bocas que en los pueblos dicen a los transeúntes con la sola mención de un nombre, la aventura, la hazaña, una gloria, o un sacrificio. Punta del Este hace muy bien en llenarse de estas bocas para que el viajero comprenda lo que tiene de si la comarca y lo que la comarca siente como cosa propia dentro de los valores morales. Gérard Philipe es un soberano ejemplo de grandeza humana, maestro del teatro y del cine, de lo que es más hermoso o tanto como eso, maestro en sobrellevar con alta serenidad y con gran majestad, el peso de la gloria en un país casi familiar con ella y en un arte que ejerce influencia decisiva en la formación del gusto que es a su manera la formación de la conciencia.”

Las palabras de Haedo, resuenan potentes, confiemos que prime la cordura, el respeto por legítimas decisiones adoptadas hace casi medio siglo atrás por el pueblo y el gobierno municipal, y el nombre de Gérard Philipe recupere algún día su legítimo sitial en el nomenclátor puntaesteño.

Alvaro Sanjurjo Toucon (especial para ACCU, 24/01/2018)

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