“Dr. Insólito” (Andrés Caro Berta)

Vuelven los B52 en la era Trump

Cuando la realidad supera a la ficción

La historia vuelve a repetirse… La noticia que sale en diversos periódicos habla de un retorno de los aviones B52, aquellos que durante los años 1958 y 1991 sobrevolaron el planeta las 24 horas, cargando letales bombas atómicas.

En ese año, tras finalizar “la Guerra Fría” entre Rusia y Estados Unidos, los aparatos volvieron a sus hangares, aunque parece que nunca fueron desarmados. Por el contrario, estuvieron siempre cuidados y al día para volar en el momento en que el Pentágono lo requiriera.

Ahora, con la amenaza de Corea del Norte surge nuevamente la posibilidad cierta de que tomen altura, cargados con las letales bombas… por las dudas…

Dice la información de los periódicos que el jefe de gabinete de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, General David Goldfain, en una entrevista de la publicación Defense One declaró que “Este es otro paso para garantizar que estamos preparados. No estamos planificando para un evento específico, sino que es más por la realidad de la situación global en la que estamos y cómo garantizarnos que estamos preparados” La noticia agrega que si bien no se sabe si la orden partió de este General, o del propio Presidente Trump, todo nos remite a la película de Stanley Kubrick, Doctor Insólito (título en español absolutamente ridículo para Dr. Strangelove o sea Dr. Amor Extraño) con el subtítulo “Cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar la bomba”)

Allí, un alucinado y fanático general norteamericano, excitado por cuidar al mundo de los peligros supuestos del agua contaminada, decide saltearse el Poder del presidente de su país y asumir el mando militar, para que los bombarderos B52 descarguen sus bombas atómicas sobre la Unión Soviética, lo cual genera una batalla contra reloj de la máxima autoridad, buscando evitar la destrucción de la vida en nuestro planeta, ya que los soviéticos tienen, para el caso de ser invadidos la bomba del “final del mundo”

Ficción y realidad vuelven a juntarse, y la primera es aplastada por la segunda. Trump amenaza no solo a Corea del Norte, sino a todo ser vivo.

En la película, el tal general Ripper (Destripador), con la actuación de Sterling Hayden (Mientras la ciudad duerme, entre otras) decide dinamitar toda posibilidad de acceso a su comando, incluso del propio presidente norteamericano, ante la desesperada compañía de un militar británico que trata de evitar que su locura termine con la destrucción de la humanidad.

Entre medio aparecen otros personajes, tan alienados como Ripper, en una sátira cargada de humor negro, y que dejaba en ridículo a mandos militares, los propios e ineptos pilotos de uno de los aviones con carga atómica (El que tiene a su cargo el avión, Mayor T.J. King Kong, interpretado por el comediante Slim Pickens), y el presidente de la Unión Soviética, más interesado en orgías que en la salvación del planeta, además de un pícaro embajador soviético (El británico Peter Bull). Sumado un pícaro general Buck Turgidson (interpretado por George C. Scott) que está más seducido por su secretaria que lo espera en la cama que en lo que pueda ocurrir con la bomba. Incluso, cuando parece que la única salida es construir de apuro refugios subterráneos y no salir por cien años de ellos, al enterarse que podrían haber muchas mujeres para pocos hombres, se entusiasma con la idea de ser él, uno de ellos.

Los dos únicos personajes coherentes y preocupados son el presidente norteamericano (Peter Sellers) y el militar de la Reina Lionel Mandrake (también el mismo actor).

Este comediante británico interpreta además un tercer personaje, el propio Dr. Stargelove, antiguo nazi, devenido en consejero militar del Pentágono, una cita a tener en cuenta dado que ante la caída de los alemanes en la Segunda Guerra Mundial, muchos fueron absorbidos por Estados Unidos (al igual de lo que hizo la Unión Soviética) para continuar trabajando en planes secretos. El más destacado fue Von Braun que asumió nada menos que la conducción de la Nasa, para la aventura espacial.

Vale la pena retornar a ver esta película, en blanco y negro de 1964, producida y dirigida por Stanley Kubrick, basada en un libro de Peter George: Alerta Roja: Dr. Strangelove, y observar cómo el mundo está gobernado por personas absolutamente irresponsables e incapaces que… ponemos nosotros mismos en esos lugares.

Andrés Caro Berta (Diario Cambio, 02/12/2017)

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