“Norman: El hombre que lo conseguía todo” (Pablo Delucis)

Zapatero a tus zapatos

Película bastante rara esta Norman, y en más de un sentido.

Joseph Cedar, su director, es un israelí nacido en New York, ciudad de la que emigró hacia Israel cuando tenía 6 años, y ha deslizado que la figura principal y omnipresente en el filme, no difiere en demasía de algunos personajes que tuvieron cierto vínculo con su familia en su juventud.

Norman – a primera vista un amable jubilado judío del que poco se sabe y al que nadie tomaría demasiado en serio – se gana la vida intentando, mediante artilugios bastante bizarros, conectar personas con la promesa de que los negocios que pudieran establecerse, los beneficiaría a todos, incluido a él mismo, claro. Al entrar en contacto con un político israelí – al que le regala un par de costosos zapatos a manera de inversión – que con el tiempo llegará a ser Primer Ministro, se dispara la anécdota central de una comedia dramática satírica, y contada por momentos a manera de una no muy afable fábula.

Como decía al principio, estamos ante un trabajo con algunas rarezas; la primera: la gran composición que logra Richard Gere dando vida a ese tan anodino como perseverante y sensible personaje. Su registro – muy lejos de la proliferación de mohines artificiales con que nos tiene acostumbrados -, su imagen y su postura corporal han dejado al menos por esta vez, al galán de lado. Su labor sostiene la película, y si no logra una empatía total con el espectador, es por una trama que al promediar el relato se torna un tanto entreverada y confusa. Otro aspecto por el que podemos hablar de un filme no común, tiene que ver con un original y efectivo manejo de cámaras que entre otros aciertos, por momentos divide la pantalla con una correlación directa con el estado interior de los personajes.

Lo mejor está al principio y al final. En esos pasajes se retrata cuasi a manera de comedia costumbrista el modo en que Norman trata de vender sus espejitos de colores, en el marco de su vínculo con la comunidad israelí del lugar. Ya luego de su encuentro con el político, el eje principal está en lo relativo a los temas políticos y empresariales, y en un tono cercano al thriller, trata de hincarle el diente a algunos manejos espurios y para nada éticos. Es aquí donde el filme carece de la fuerza narrativa necesaria, y lo que se hace notorio es el subrayado en relación a algunas obviedades que poco agregan. Para peor, ante tanto manejo de nombres y funciones, el relato pierde pie y genera confusiones varias.

Ya hacia el final, cuando se retoman temas ya más individuales y personales, el interés levanta y hasta hay lugar para algunas observaciones sicológicas y sociológicas interesantes.

Otro punto alto está en un elenco donde además de Gere se destacan los secundarios de Charlotte Gainsbourg y los siempre notables Michael Sheen y Steve Buscemi, esta vez en un rol muy distinto al que nos tiene acostumbrados.

En suma, estamos ante un trabajo irregular, que tiene sus mejores momentos cuando la mirada se pone en los sentimientos y conflictos internos del ser humano, no manteniendo el mismo nivel cuando intenta, generalmente sin éxito, trascender a asuntos más generales y mundanos.

Pablo Delucis (Cartelera, 23/01/2018)

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