“Norman: El hombre que lo conseguía todo” (Álvaro Sanjurjo Toucon)

Los secretos del poder

Norman: El hombre que lo conseguía todo es la historia de un advenedizo (¿hèroe o villano?) judío neoyorkino que, carente de toda representatividad, logra inmiscuirse en los altos círculos (políticos, económicos y religiosos) del judaísmo internacional, llegando a establecer importantes contactos con diferentes organizaciones judías, israelíes y de otras nacionalidades, ante las que aparece como nexo.

Con una apariencia externa de “thriller” del cine norteamericano –transcurre mayoritariamente en Nueva York, con algunas escenas en la Knéset- la realización se maneja con situaciones reiteradas a lo largo del metraje, convergiendo, confusamente, aspectos morales que no se sabe hasta donde censuran y hasta donde justifican. No puede pedirse al film imparcialidad, ni la busca, aunque aparenta desearla. Esta es una coproducción israelí-estadounidense. Tampoco es cine confesional al punto de dirigirse a un mercado definido. Es cine comercial con la habilidad suficiente para ser visto como una peripecia “política” pasatempista -por instantes casi “hitchicockiana”- aunque sin la diafanidad anecdótica y moral, de cuño hollywoodiano, común a ese cine.

Los diálogos constantes, se ven acrecentados por el permanente uso de teléfonos móviles, característicos de nuestro mundo, donde su uso constante e ininterrumpido es para los usuarios tan imprescindible como los latidos del corazón. El film es todo un objetivo documento al respecto.

Aligerando con la formulación visual algunos plúmbeos aspectos del guión, el realizador guionista apela a recursos propios del teatro. La pantalla alberga unidades espaciales diferentes, a la vez que unidas temporalmente, unificándolas en lo visual con ingeniosa escenografía común. En teatro tendríamos dos espacios físicos en un mismo escenario, separando a estos mediante luces o la ausencia de ellas. Marchando a contrapelo, es factible el traslado del film a las tablas.

Richard Gere, aquí protagonista que no abandona la pantalla más que por breves instantes, llegó a estas latitudes en más de cuarenta films. Sus condiciones histriónicas, más bien escasas, recuerdan a los actores del Hollywood clásico, que cumplían con los parámetros mínimos de una industria eficiente. Gere, frecuentemente no sobrepasa esos límites, en otras ocasiones, las menos, logra dar a sus personajes autenticidad y vigor que hacen de su trabajo una composición minuciosa, aunque no lo sea. Seguramente contribuyen a ello dirección, fotografía, compaginación y maquillaje. Esta es una de esas ocasiones.

Norman: El hombre que lo conseguía todo” (The Moderate Rise and Tragic Fall of a New York Fixer). Israel / EE.UU. 2016. Dir. y guión: Joseph Cedar. Con: Richard Gere, Lior Ashkenazi, Michael Sheen, Steve Buscemi, Charlotte Gainsbourg, Tali Sharon.

Álvaro Sanjurjo Toucon (Semanario Crónicas, 19/01/2018)

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