“Talentos ocultos” (Álvaro Sanjurjo Toucon)

De cómo los oprimidos ayudan a los opresores

Al finalizar la II Guerra Mundial, los EE.UU. emergen como la mayor potencia en los órdenes político, militar, económico, industrial, etc. posibilitándole acciones menos honrosas en su afán por determinar el destino de otras naciones. Con la URSS ocurre otro tanto, iniciándose entre los imperios una lucha por desarrollar poderosísimas armas e impactar a la opinión pública internacional con impresionantes asuntos tecnológicos, verdadera cortina de humo en una conquista del espacio detrás de la cual estaban los poderosos cohetes balísticos intercontinentales, quedando cualquier rincón del planeta vulnerable a ataques atómicos.

Poner en órbita satélites, astronautas, laboratorios espaciales, etc. implicaba poseer cohetes lo suficientemente poderosos, para desde tierras de Lenin, alcanzar cualquier rincón del mundo. Obviamente la URSS poseía cohetes adaptables para incursionar en el espacio sideral y, quizás, en una eventual guerra atómica. La “guerra fría” hacía factible un encontronazo militar entre ambos imperios.

La URSS demostró sus posibilidades de ataque y defensa, mientras los cables procedentes de los EE.UU. reiteraban los fracasos de esa nación en “la conquista del espacio”. No lograba la marina estadounidense colocar en órbita un pequeño satélite poco más grande que una naranja.

Los fracasos estallaban en la cara de unos EE.UU. sin satélites ni cohetes que pudieran llevar a destino su carga letal; el sabor de la victoria en la II Guerra ya había desaparecido.

Los responsables de llevar adelante los proyectos espaciales estadounidenses, eran un heterogéneo grupo de gente en el que había cierto partidismo por una nación con habitantes “wasp” (blanco, anglosajón y protestante). Urgía hallar soluciones a graves escollos, entre estos no contar con la posibilidad de abreviar el tiempo de complejos cálculos matemáticos. Las computadoras no estaban aún capacitadas.

En Washington toman conocimiento que en una unidad estatal hay varios miembros con cerebros superdotados, llenando los requisitos necesarios.

Estos eran mujeres y de ascendencia africana: negras.

Cumplidos los requisitos necesarios, los hombres blancos del proyecto, sacan a relucir su acendrado, racismo, xenofobia y, entre otras manifestaciones histérícas, rechazo completo al sexo femenino, por misoginia o incapacidad para asumir su homosexualidad.

La realización corre entonces por carriles paralelos, con convergencias deliberadas. Por una parte hallamos a estas mujeres genio en su vida privada. Los clásicos componentes del melodrama televisivo, surgen a consecuencia de una problemática personal, con proyección en lo laboral, mientras que las cuestiones referentes a su desempeño profesional, incorporan desde situaciones comprometidas profesional y personalmente, a un forzado humor, insertado –con bastante ridiculez- en un contexto inadecuado. Estamos ante un producto industrial norteamericano, conocedor de los resortes emocionales necesarios para promover un título, donde confluyen: los dramas colectivos no vinculados a lo laboral, aquellos que sí están vinculados, un retrato políticamente correcto acerca de marginados y marginadores, el espíritu del western en ese solitario justiciero siempre presente donde le necesitan (al igual, que Superman), las genias de las matemáticas exponiendo facetas que las convierten en perfectas tontas, y ya como necesario grito democrático, el ocultamiento que se hizo de estas damas (condecoradas en edad provecta) que, paradojalmente, representan a una colectividad que en los años 60, y antes y después, debieron aceptar el color de su piel a modo de estigma.

Demagoga, acaramelada, moralmente tramposa, con buenos efectos especiales, patriotera, entretenida… cuando Hollywood quiere.

Talentos ocultos” (Hidden Figures). EE.UU. 2015. Dir.: Theodore Melfi. Con: Taraji P. Henson, Octavia Spencer, Janell Monáe.

Álvaro Sanjurjo Toucon (Semanario Crónicas)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *