“Faroeste Caboclo” (Gonzalo Palermo)

Una de amor, locura y muerte

René Sampaio, el director, afronta el desafío de crear toda una película a partir de una canción. Y, para redoblar la apuesta, no se trata de cualquier canción: Faroeste Caboclo, una de fuerte implicancia social e histórica en el Brasil de hoy y siempre, compuesta por el padre artístico de varias generaciones, Renato Russo, líder de la banda fundacional del rock carioca, Legião Urbana.

Aunque el tema —de diez minutos de duración— cuenta en sí mismo una historia, la mayor virtud de la película no está en adaptar la música a la pantalla (en tal caso estaríamos ante una forma estirada del videoclip) sino en captar su esencia. Personajes, conflictos y trasfondo sociopolítico se revelan a un tiempo íntimos y universales. Íntimos porque se centran en las vivencias del conflictivo João de Santo Cristo (encarnado de manera notable por Fabrício Boliveira) y universales por cuanto esas vivencias cruzan el amor, la música de los años 80, la violencia, la pobreza, la discriminación y la muerte.

Faroeste Caboclo está construida a la manera del clásico western americano: tiene un pueblo con sus propias leyes, bandos separados por una brecha insalvable y un personaje extraño en un medio hostil de diversas formas. Cabe destacar, además, la notable interpretación de César Troncoso (a esta altura, con destacado recorrido en la región), que junto con Boliveira y la actriz Isis Valverde consiguen distinguirse.

Atención a… la mezcla de géneros (western, drama, comedia, romance) y temas (discriminación racial, diferencias sociales, amor, pobreza) que mezcla la película, con cierta estética americana.

“Faroeste Caboclo”. Brasil, 2013. Título en inglés: “Brazilian Western”. Dirección: René Sampaio. Guión: Marcos Bernstein y Victor Atherino. Fotografía: Gustavo Hadba. Música: Philippe Seabra. Elenco: Fabrício Boliveira, Isis Valverde, Felipe Abib, Antonio Calloni, César Troncoso, Marcos Paulo, Cinara Leal, Giuliano Manfredini, Rodrigo Pandolfo, Juliana Lohmann, Léo Rosa.

Gonzalo Palermo (El País, 31/10/2013)

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