“The Beatles: Eight Days a Week – The Touring Years” (Pablo Delucis)

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Damas y caballeros, con ustedes: The Beatles!!!

Con esas palabras, Ed Sullivan, el presentador del programa de moda de la época en EEUU, presentaba a la banda más importante de la historia el 9 de febrero de 1964. Ya a esa altura muy populares en Inglaterra, la gira por el país del norte de 1964, fue el gran impulso que empezó a consolidar la enorme fama del grupo a nivel mundial. En algunos pormenores de esa gira, y en las posteriores visitas del grupo a EEUU en 1965 y 1966, está la base de este trabajo de Ron Howard.

Un documental sobre The Beatles arranca de antemano con unas cuantas cosas a favor pero también con algunas que pueden jugarle en contra. Entre las positivas, el material entre manos le da a cualquier realizador la posibilidad de un trabajo con la mejor banda sonora que alguien pudiera imaginar, y además, no es difícil imaginar que gran parte de la gran masa de admiradores del grupo, está (estamos, para que negarlo) predispuesta a un concepto positivo apenas se escuche el primer acorde acompañado de algún material gráfico de la época. Pero por otro lado, es muy difícil presentar algo demasiado original y que realmente sorprenda a una platea que imagino que en su amplia mayoría, conoce bastante de los hechos que pudieran recrearse. En la forma en que se presente el material, y en cuales sean los asuntos en que se elija profundizar, puede estar el distintivo que marque la valía de la obra en cuestión. Y la película va mayormente por esos lugares. Testimonios actuales interactúan con materiales de archivo sensiblemente mejorados en relación a como se los conoció en su momento.

La época de la llamada “beatlemanía” tiene lugar entre 1962 y principio de 1966. Una música que aunaba ritmos ya conocidos con algún toque original y dotada – con la gran influencia del liderazgo de John Lennon en ese momento – de una energía arrolladora, era interpretada por unos jóvenes desfachatados, portadores de una estética sorprendente y espontáneos e inteligentes en sus respuestas. Sus voces y sus movimientos hacían delirar a miles de fans (la mayoría adolescentes de sexo femenino) que no podían dejar de moverse y gritar ante la sola presencia de los cuatro muchachos. Es justamente en esa etapa y en los motivos que hicieron que ya en 1966 dejaran de presentarse en público donde este documental pone una mirada que generalmente con eficacia ubica los hechos en un contexto de tiempo y espacio tan especial como fueron los años sesenta.

Un elemento a tener en cuenta es que todo lo que aquí se ve oficia de alguna manera como una “versión oficial”, ya que Paul McCartney y Ringo Starr brindan innumerables testimonios y Olivia Harrison y Yoko Ono (viudas de los dos Beatles fallecidos) dieron su visto bueno a todo lo que aquí se cuenta. Es por eso que seguramente algunos de los temas más espinosos (los casos de los músicos de los comienzos en Hamburgo: PeteBest y Stuart Sutcliffe, el tema del lsd y la lucha de talento -y ego – entre John y Paul) ni siquiera se mencionan al pasar.

Además de McCartney y Starr, figuras de la talla de Elvis Costelo, Sigourney Weaver y Whoopi Goldberg comparten lo que significó para ellos el asistir a un concierto en vivo de la banda. En relación a esta última, vale mencionar que The Beatles también fueron un remanso en relación a los problemas de segregación racial que asolaban en ese momento la sociedad estadounidense. Por contrato – y también lo hacían público en sus declaraciones a la prensa – The Beatles dejaban expresa constancia que no actuarían en lugares donde no se permitiera que negros y blancos compartieran las ubicaciones.

Las mismas imágenes que van dando cuenta del grado de locura y enajenación que provocaba el cuarteto en sus presentaciones públicas, son también la explicación del proceso que los lleva a dejarlas ya en 1966 luego de la última gira por EEUU. Lo que al comienzo era una plena comunión entre músicos y público, debido a una serie de episodios hasta peligrosos y el sentirse más como integrantes de un circo que de una banda musical fueron creando una brecha difícil de disimular.

Ya en forma más resumida, el documental aborda también esos 3 años que van desde 1966 a 1969, en que se dedican a grabar y donde en mi opinión, ya a partir del disco Rubber Soul de diciembre de 1965 –por más que es común escuchar que el gran cambio se da en Revolver (1966)- la música popular escribirá las mejores páginas de la historia, cambiando los cánones y los conceptos establecidos hasta ese momento. El mítico concierto de “la azotea” que también aparece en este trabajo, es la síntesis perfecta de como en menos de 3 años habían evolucionado la música y quienes la ejecutaban en ese período.

Pablo Delucis (cartelera.com.uy, 28/11/2016)

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