“Los modernos” (Paula Montes)

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Torbellino de imágenes y palabras desafiantes

Los modernos está lejos de ser un film minimalista, se lo podría definir como una comedia con un sesgo dramático. Los directores de Los modernos, – Marcela Matta y Mauro Sarser -, apelaron en su ópera prima a la utilización del austero blanco y negro, que estéticamente rima consonantemente con un discurso dialógico avasallante y crítico, de una serie de personajes treintañeros, que tuvieron que enfrentarse con la política de la post-modernidad, del consumismo y un largo etcétera, en relación a sus opciones laborales, emocionales, sexuales, paterno-maternales, – entre otras -.

La pareja que tiene mayor protagonismo, está interpretada con gran acierto por el autor Mauro Sarser y la actriz Noelia Campo (muy buena performance), una dupla de intelectuales que se aman, se agreden, se separan, se juntan, se distancian en la búsquedas de nuevos caminos, pero al cabo parecería que están unidos por el amor, el deseo, la pasión, la costumbre.

El retrato de Sarser, con su oratoria hipercrítica, con la creencia de tener la verdad absoluta respecto de las grandes y pequeñas cosas de la vida, está muy bien cincelado. Y como si fuera poco mima mucho a los niños, porque a su “ego” le gusta confrontarlos, así la escena de una niñita que se le acerca a su mesa, logra ser muy significativa en relación a la conversación establecida.

Clara-Noelia posee – en el papel de compañera -, una suerte de inteligencia más pragmática, trabaja como periodista en un canal de televisión (está encargada de un programa de entrevistas que está sazonado por el sarcástico humor, y la total irreverencia), y en la pre producción de un film documental con el mentado “Fausto”, a quien cuestiona con altura. Es madre de dos hijos de su anterior pareja, y Fausto no deja de ser un niño grande. Él se desviará hacia una actriz y dramaturga que vive en Argentina.

En su soledad transitoria, se le presentará a Noelia, otras ocasiones amorosas, pero tiene tan internalizado inconscientemente a Fausto, el editor free lance, que “aparece” imprevistamente con sus juicios denostadores, y le frustra esos encuentros fantásticos, con ironía y humor.

Muy astutamente Mauro le sugiere a Noelia, probar su sexualidad con una lesbiana, que se dará con una fotógrafa, y tendrá surrealistas consecuencias, en la cual él se verá involucrado inevitablemente. La escena de la pareja con la diversidad, junto al mar, está muy bien resuelta.

El “leit-motiv” gardeliano “si tu no estás… la flor no perfuma” va pautando las oscilaciones amorosas con cierta aura de fatalidad y/o dramatismo.

Otra pareja amiga más estable, opera en el devenir fílmico como la contracara de lo fluctuante.

Las calles, los bares montevideanos están fotografiados con excelencia, y la banda sonora es muy subyugante.

Se ha dicho del film que tiene una pátina “alleniana”, ya que los agonistas son una suerte de neuróticos entrañables e impertinentes, que se confiesan con el espectador sin tapujos.

Infinitos subtemas pueblan esta gran aventura de vivir, como el amor, el desamor, el intelectualismo a ultranza, el escapismo, lo laboral, la creación, el criticismo, la paternidad, la diversidad, la antagonía entre la televisión pública y privada, tal vez en una búsqueda insaciable de respuestas que hay que decantar.

El film deja al espectador con múltiples interrogantes, lo que es una buena cosa, dentro del contexto de las muy diferentes proposiciones del cine nacional.

Los modernos” Uruguay, 2016. Dirección, guión y montaje: Mauro Sarser, Marcela Matta. Fotografía: Germán Luongo. Música original: Francisco Fattoruso. Elenco: Noelia Campo, Mauro Sarser, Federico Guerra, Stefania Tortorella, Marie Hélène Wyaux, María Paz Rodríguez.

Paula Montes

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