Johnny Depp ya no es exitoso (Gonzalo Palermo)

Los galanes cotizan en baja

Muchas de las grandes estrellas masculinas del Hollywood de los últimos años ya no son garantía de éxito. Johnny Depp, que en breve estrena en Uruguay Trascendente, es el ejemplo más claro de esta tendencia.

Esta realidad viene dada probablemente, a su vez, por otra a gran escala que es la debacle de las grandes superproducciones de Hollywood en cuanto a su rendimiento taquillero. Si hasta hace poco se hablaba de que los grandes tanques de la industria no estaban generando las ganancias esperadas (o directamente pérdidas), ahora este fenómeno tiene nombres y apellidos puntuales.

Y el de Depp es el nombre paradigmático de esta tendencia. Solo hace falta mirar las cifras: aquellas producciones que apuestan a figuras emblemáticas de la gran industria están fracasando en sus objetivos de popularidad. Se salvan, de momento, las que —como Rápido y furioso o Transformers— tienen un éxito probado más allá de sus protagonistas.

La más reciente película encabezada por Depp, Trascendente, costó 100 millones de dólares y logró recaudar apenas 22 millones en los Estados Unidos. Los estudios detrás de esta nueva producción de ciencia ficción, debut en la dirección para Wally Pfister, reconocido director de fotografía de las películas de Christopher Nolan, apostaron todas sus fichas a Depp. Todos los afiches promocionales mostraron al actor de 51 años con su nuevo look y se apoyaron en su magnetismo protagónico.

Pero el Depp modelo 2014 no es el de antes, el que vestido con los harapos de Jack Sparrow tomaba el timón de la franquicia Piratas del Caribe y la llevaba a recaudar, en total, casi unos 4.000 millones de dólares a nivel mundial.

Ya pasó mucho tiempo desde que Depp fue la llave de algún éxito de la gran pantalla. Con este nuevo film, el actor fetiche de Tim Burton se adjudica su cuarto fracaso comercial consecutivo luego de El llanero solitario, Sombras tenebrosas y Diario de un seductor.

Su separación de la cantante y actriz francesa Vanessa Paradis entre rumores de infidelidad con la joven Amber Heard, un mayor interés en el sueldo que en la calidad de las películas o una baja en la popularidad de su figura entre el público, son algunas de las explicaciones que circulan por ahí tratando de entender por qué Depp ya no es suficiente para llenar las salas.

Pero el problema es mayor y se extiende hacia otras grandes figuras. Desde el 2005 con La guerra de los mundos, una película con Tom Cruise como protagonista, este actor no logra superar la barrera de los 100 millones de dólares recaudados en su país. Al filo del mañana, su más reciente protagónico, no parece haber sido la clave para revertir la situación.

Will Smith, que desde mediados de los años 90 con Día de la independencia, garantizaba al menos superar la barrera de los 100 millones, se estrelló —con su hijo de la mano— el año pasado con Después de la Tierra, donde la inversión fue de 130 millones de dólares y la ganancia tan solo de 60. Nombres fuertes como los de Denzel Washington y Hugh Jackman, o comediantes que supieron llenar las salas incluso con productos cinematográficamente paupérrimos como Adam Sandler o Ben Stiller, tampoco escapan a esta decadencia.

ASCENDENTES. Hay unos pocos que todavía pueden empujar una producción a base de elegir de manera muy inteligente sus papeles. Es el caso de Leonardo DiCaprio, que desde Pandillas de Nueva York (2002) hasta hoy ha crecido continuamente como intérprete al tiempo que los estudios disfrutaron de sus dividendos económicos. Sus últimas dos películas como protagonista, El gran Gatsby de Baz Luhrmann y El lobo de Wall Street de su socio Martin Scorsese superaron los 300 millones de dólares a nivel mundial en taquilla.

Brad Pitt, por su parte, hizo un movimiento interesante: antes de decaer como figura se volcó a la producción y se convirtió en una garantía detrás de cámaras. Quémese después de leerse (2008), El curioso caso de Benjamin Button (2008), Bastardos sin gloria (2009) y El juego de la fortuna (2011) son intachables y le permiten darse algún que otro gusto (El árbol de la vida de Terrence Malick) o equivocarse (Guerra mundial Z). Todo desembocó, meses atrás, en el Oscar que recibió como productor de 12 años de esclavitud.

Pitt pareció seguir los pasos de George Clooney, que brilló como protagonista, primero, para después desplegar una notable carrera detrás de cámaras como director (Confesiones de una mente peligrosa, Buenas noches y buena suerte y Secretos de Estado son muy buenas películas) y productor (un año antes que su colega, recibió el Oscar a Mejor Película por Argo, de Ben Affleck). Clooney apuesta por producciones no muy infladas, que pueden cubrir mejor los gastos, y su único desliz probablemente sea su más reciente película, Operación Monumento.

A cierta distancia, pero no menos interesante, está Liam Neeson, que en el último lustro se abocó a fichar por películas de acción. Neeson encontró, a los 62 años, un nicho redituable en películas que siempre se parecen a Búsqueda implacable pero que atraen al público. Y la cuestión seguramente se reduzca a esto último: que más allá del nivel de producción o los nombres fuertes, las productoras tendrán que buscar la forma de darle al público algo que solo se pueda encontrar en la sala de cine y que no se pueda reproducir en el living de su casa.

«MALÉFICA» Y LA OTRA CARA DE LA MONEDA. Esta semana la película de Disney protagonizada por Angelina Jolie, Maléfica, superó la barrera de los 100 millones de dólares de taquilla en la región y se convirtió en la quinta película de Disney más taquillera de todos los tiempos.

Además, tuvo un notable desempeño en varios países. En México, el film que explora la historia jamás contada de la más emblemática villana de Disney, alcanzó la marca de los 10 millones de espectadores e ingresó en el Top Ten de las películas más vistas de la industria cinematográfica. En Brasil superó los 4 millones; y en otros territorios como Venezuela, Colombia, Perú y Argentina superó la barrera del millón.

Este registro marca, por su parte, una clara diferencia entre lo que pasa con las estrellas masculinas y las femeninas en Hollywood. Mientras las primeras tienen dificultades para mantener las superproducciones a flote, las segundas pasan por una muy buena época. Al ejemplo de Jolie al frente de Maléfica se pueden sumar otros tantos que parecen revertir la eterna primacía de los actores.

Sandra Bullock, que actúa prácticamente en soledad en la película Gravedad, que le valió el Oscar a su director Alfonso Cuarón, es otra muestra de esto. La cinta recaudó 716 millones de dólares. La película más vista el año pasado en los Estados Unidos, en tanto, fue Los juegos del hambre: En llamas, en el que Jennifer Lawrence interpreta a la heroína de un futuro distópico.

Aunque Frozen es una película animada, sus dos protagonistas son femeninas y la trama tiene mucho que ver con ese género. Y no es casualidad que se haya convertido en la película de animación más exitosa de toda la historia.

Este particular momento de la industria, donde, en palabras de Steven Spielberg y George Lucas, se acerca un fuerte cambio de paradigma que generará una crisis y un renacimiento, las reglas parecen estar cambiando y en muchos casos son las mujeres protagonistas la llave del éxito que antes, en muchos casos, parecía recaer una y otra vez sobre los clásicos «galanes» de Hollywood o las clásicas figuras de acción.

LA TECNOLOGÍA Y SUS PEORES CONSECUENCIAS EN DISCUSIÓN. En el debut de Wally Pfister como director, Johnny Depp encarna al doctor Will Caster, destacado investigador de Inteligencia Artificial que está trabajando en una máquina sensitiva que combina la inteligencia colectiva de todo lo conocido con el rango completo de las emociones humanas. Caster trabaja junto a su esposa (Rebecca Hall) y su amigo (Paul Bettany), que pronto ven cómo, poco a poco, el científico se va obsesionando con su búsqueda y genera consecuencias desconocidas.

Los intereses en torno a los cambios tecnológicos y los peligros de estos avances son algunos de los temas que se plantean en esta película, para la que Depp luce un aspecto bastante extraño para encajar con el rol del doctor.

Gonzalo Palermo (El País, 26/06/2014)