“Un mundo sin hombres” (Álvaro Sanjurjo Toucon)

Un mundo sin hombres

Óvulos autosuficientes

Los medios culturales de este país, se encargaron, y no sin razón, de señalar que las opciones del espectador se encontraban, cada vez más, restringidas a la oferta de quienes, muy legítimamente, conciben el cine como negocio. Por cierto que existieron (y alguno queda) los empresarios –exhibidores y/o distribuidores- preocupados por ese otro cine de difícil difusión, que también suele verse en la Cinemateca –con escollos económicos que obstaculizan su tarea, y una calidad de salas que también la dificultan-, algunos institutos culturales extranjeros que operan en el Uruguay, y en infinitesimal modo en el único cine club (Cine Universitario) que penosamente subsiste.

La tecnología, curiosamente, ha derribado límites, y desarrollando una actividad cuya legalidad es cuestionada, pone en circulación ese cine marginado. Basta con navegar pacientemente por internet, o solicitarle a los miembros más jóvenes de la familia, los “links” apropiados.

Uno de esos films es el film canadiense No Men Beyond This Point, que a lo discutible de su presencia en el ciberespacio, añade la polémica que seguramente generará su tema: un mundo donde los hombres han prácticamente desaparecido, en tanto la reproducción se produce por partenogénesis y las nuevas criaturas son mayoritariamente mujeres.

Si las mujeres mandasen, en vez de mandar los hombres, serían balsas de aceite, los pueblos y las naciones”, proclamaba una jota de la zarzuela “Gigantes y cabezudos”. La propuesta que en 1898 pergeñaran Fernández Caballero desde la música y Echegaray desde el texto, parece anticipar con expresiones menos dramáticas, cuanto el realizador y guionista canadiense Mark Sawers plantea en este film.

La desaparición de un grupo humano identificado por su nacionalidad, fue abordado por el mexicano Sergio Arau en su film Un día sin mexicanos, imaginando la debacle a producirse si ello ocurriese en unos EE.UU. parcialmente dependientes de este conglomerado afectado a tareas menores y de servicios. En Un mundo sin hombres, la desaparición de lo masculino en la especie humana, lejos de generar catástrofes apunta a un mundo ideal.

Con sinuosidades respecto a su mensaje, el guión de Sawers parece dirigirse hacia una ampliación respetuosa aunque no exenta de rasgos caricaturales, de las reivindicaciones feministas del mundo contemporáneo, rozando posiciones propias de un movimiento LGBT exacerbado y en definitiva también segregacionista. Las puertas a polémicas diversas se abren en un mundo real donde la marginalidad de la mujer coincide con el arribo de esta a sitiales de gobierno y poder empresarial. De Margaret Thatcher a Hillary Clinton, recorriendo un camino por el que también transistaran Michele Bachelet, Cristina Kirschner, Dilma Roussef y muchas más. La presencia femenina en puestos gerenciales podría alimentar diversas opiniones, pudiendo concluirse que la llamada “violencia doméstica” contra la mujer está, en términos genéricos, ligada a los estratos sociales.

Si esos planteos bastan para hacer de Un mundo sin hombres un título sumamente atractivo y provocativo, merece dedicarse especial atención a la estructura dada al film. Concebido cual si fuese un documental, con declaraciones de religiosos y representantes de diversos grupos, la realización también aporta sus cuestionamientos religiosos, sociales y científicos. El formato “documental” acentúa la “verosimilitud” de cuanto se expresa, dando mayor apoyatura a su contenido.

El autor arranca con un juego chisporroteante, ligeramente atemperado y reiterativo en el último tercio del film, para en definitiva abandonar planteos contestatarios y dejar todo en su lugar; un sitio que tal vez no sea correcto.

Uno de los comodines del film consiste en la simplificación y minimización del atractivo sexual y las disfrutables prácticas que ello implica. No importa, es parte del juego de Un mundo sin hombres.

Un mundo sin hombres” (No Men Beyond This Point). Canadá 2015. Dir. guión y producción: Mark Sawers. Con: Ali Skovbye, Morgan Taylor Campbell.

Álvaro Sanjurjo Toucon (Semanario Crónicas)