“Solo” (Álvaro Sanjurjo Toucon)

y mal acompañado

La historia del solitario cuarentón, trompetista sujeto a las rutinas de una orquesta, deseoso de triunfar individualmente, se parece a mil relatos previos que ha ofrecido el cine, y en el ámbito nacional ofrece ciertas semejanzas con Un vintén p’al judas (1959), de Ugo Ulive, la cual el realizador Rocamora, licenciado en Ciencias de la Comunicación, manifestó desconocer en absoluto.

Nelson, que así se llama el personaje, pertenece a la banda de la Fuerza Aérea Uruguaya, satisface rápidamente urgencias sexuales que hablan de una muy posible misoginia, y posee madrecita buena a la que visita en su cama de enferma. Su meta es triunfar en un concurso de cantantes, donde exhibe unas condiciones canoras que siembran la incertidumbre acerca de si el film desea señalar sus limitaciones o simplemente se trata de ausencia de rigor crítico por parte del personaje, los intérpretes, el realizador y guionista, conjunta o separadamente.

El más acartonado cine argentino de los años cuarenta es extrapolado por realizador y guionista (Javier Palleiro), y su retrato de la institución militar como organización bonachona y simpática, no ajena a cierta infantil ingenuidad de sus integrantes, es equivalente a lo que acorde con una mentalidad y una época, ofreciera el logrado cine popular porteño de Manuel Romero en La muchachada de a bordo (1936), con Luis Sandrini. Al respecto cabe anotar dos instancias de conmovedor didactismo: la de la médica militar señalando los inconvenientes de la ingesta de sal para la presión sanguínea, y la ilustrativa disertación del instructor aconsejando abrigarse en la Antártida pues la temperatura puede ser inferior a cero grado.

HOY Y AQUÍ. Desde la si se quiere prejuiciada visión de un uruguayo que soportó la dictadura militar, los simpáticos atributos con que se rodea a una Fuerza Aérea escapada de alguna (mala) opereta vienesa, resultan irritantes.

La Fuerza Aérea Uruguaya ofreció abundante apoyo logístico, según puede apreciarse, y no existen justificativos visibles para que el protagonista sea integrante de la misma, cuando bien su comportamiento pudo ser el de cualquier civil. Situación que el film no justifica aunque fuera de la proyección el coguionista Palleiro aclara: “Nacimos bajo la dictadura, pero somos demócratas”, acotando que pertenece a una familia con predominancia de “izquierdistas”. Uno de ellos el notable dibujante Carlos Palleiro, hoy radicado en el exterior, fue el autor de innovadores afiches que en los años sesenta provocaran agrias discusiones sobre realismo entre los fieles al “realismo socialista” del Partido Comunista al que pertenecía.

No es sin embargo nuestro subjetivo reparo al diseño del ámbito castrense lo que destruye al film, sino la ya señalada formulación anacrónica, elemental y rabiosamente pueril. Curiosamente, este título cuenta con participación de dos excelentes profesionales de nuestro cine: la fotógrafa Bárbara Álvarez y Fabián Oliver, responsable de un sonido directo que, lamentablemente en este caso, permite que se entiendan los diálogos.

Al igual que buena parte de las aeronaves de la Fuerza Aérea Uruguaya, el film no levanta vuelo. El cine uruguayo ha dado un paso gigantesco: hacia atrás.

Solo”. Uruguay / Argentina / Holanda, 2013. Dir.: Guillermo Rocamora. Con: Enrique Bastos, Fabián Silva, Bartolo Aguilar, Claudia Cantero.

Álvaro Sanjurjo Toucon (Semanario Crónicas, 08/11/2013)