Philippe Barcinski (Mariángel Solomita)

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El fondo del pozo

Entre Valles, la película del director brasileño Philippe Barcinski, inauguró con su estreno el circuito de exhibición alternativo que quiere fomentar la distribuidora Buen Cine. Esta película pequeña, que narra la destrucción y reconstrucción de la vida de un hombre común, fue coproducida por la productora local Cordón Films. Uno de sus fundadores, Daniel Hendler, formó parte del elenco. Además Uruguay aportó el equipo de sonido y de maquillaje. Sigue una entrevista con el director sobre los distintos valores de la basura, y una interesante ley que cambió el rumbo de los cineastas.

El plan inicial era hacer un documental sobre el basurero más grande de Río de Janeiro, ¿por qué esta idea se transformó en una ficción?

-Me invitaron a desarrollar ese documental, hice la investigación pero no se pudo concretar el proyecto. Quedé muy afectado, en primer lugar por su impacto visual, hay muchas sensaciones que se mezclan ahí: yo creo que si hiciera una película que tuviera el 2% de ese impacto ya sería muy fuerte. Conversando con la gente del basurero me sorprendió que casi todas las personas que están allí atravesaron una gran pérdida en sus vidas, de trabajo, familia. Nadie va al basurero por opción, la vida los condujo allí.

Después me mudé a San Pablo y vi una cantidad de gente que junta basura de las calles, y me pregunté para dónde la llevan. Así conocí una cooperativa de reciclaje, y descubrí que había muchas del estilo. Conocí muchas historias de recuperación de gente que llegó a estas cooperativas sin nada y después de un tiempo logró recomponerse e insertarse en la sociedad. Funcionan como un trabajo: los hurgadores cumplen un horario, paran para almorzar, usan uniforme, equipamiento de seguridad y a fin de mes cobran un sueldo. Me pregunté si podría hacer una película con esto, que procese la historia de alguien que lo pierde todo, está en el fondo del pozo y luego vuelve a la vida.

Luego empecé a descubrir otros negocios respecto a la basura, proyectos empresariales muy grandes que convierten los gases en energía eléctrica, hay mucha plata dando vueltas. Hay una escena en la película en la que un camión de la prefectura y otro informal pelean por la basura que recogen en las calles: eso pasa. La basura es algo que nadie quiere pero todo el mundo quiere, porque es valiosa.

Junté esos elementos más el deseo de trabajar con una interpretación intensa, física, con menos diálogo y trabajando más la sensación del acting y de la fotografía y escribí Entre Valles.

Tu película anterior, Não por acaso (2007), también proponía una pérdida en su narración, ¿por qué te interesa esta temática?

Procuro hacer películas que causen sensaciones fuertes y con un lenguaje narrativo no convencional, que ayude a transmitir sensaciones. Las sensaciones extremas suelen pasar por la pérdida, por la muerte. Yo viví algunas pérdidas en mi vida, pero no creo que sea una obsesión en mi trabajo.

Dijiste que fue complicado filmar en el basurero por un tema técnico y humano.

-En cuanto a lo humano, los hurgadores son muy desconfiados porque suelen ser explotados. Si vas y decís que vas a hacer una película, piensan que vos vas a ganar millones y a ellos no les vas a pagar nada. Lo que hicimos fue aproximarnos lentamente, fuimos muchas veces durante seis meses. Les explicamos que era una película pequeña, que nadie iba a ganar mucho dinero, que quien quisiera participar lo podía hacer, que nadie se haría famoso pero si tendría su imagen grabada para la posteridad. Poco a poco dijeron que sí. Hicimos muchos ensayos con la cámara, para que aprendan a trabajar con ella. Este basurero es el más grande de Río, funciona 24 horas, armamos un set dentro del basurero y quienes querían actuar hacían su trabajo ahí.

-¿Cómo fueron las exigencias técnicas?

-Allí todo es sucio, el piso no es firme y llevar el equipamiento era muy difícil. Todos tuvimos que vacunarnos y usar elementos de protección. Para que el actor hiciera las escenas en la que duerme sobre la basura, colocábamos una lona con basura limpia cocida.

Cuando mirás la película parece filmada como un documental, pero era imposible hacerlo de esa manera. La posición del tractor, de los extras, de la cámara, todo se repetía dos o tres veces. Hubo mucha planificación.

-El personaje sufre una tragedia y a partir de ella se desdobla, incluso cambia su identidad ¿Se rodó de forma cronológica para que el actor pudiera trabajar mejor sus emociones?

-Por logística debíamos filmar en tres ciudades: el basural en Río, los exteriores urbanos en San Pablo, y teníamos un dinero de un ciudad de San Pablo llamada Paulínia, que invierte para que se filme ahí, en la que rodamos las escenas del personaje en su casa, en su oficina. El rodaje comenzó allí, luego los exteriores, que es cuando el personaje está en vías de recuperación, y por último lo más difícil, el basural. Fue una decisión de producción que fue buena para el actor.

-¿Cómo se preparó el actor?

-Tuvo muchísimos ensayos. Se preparó mucho físicamente, cómo correr un camión, cómo tomar la basura, y tuvimos que ensayar mucho las principales escenas dramáticas.

-¿Cómo manejaste el potencial dramático de la historia para evitar los golpes bajos?

-Quería mostrar emociones muy fuertes pero sin caer en el melodrama. Yo creo que fue una cuestión meramente de dirección, de dejar que el actor pueda vivir en escena, darle tiempo, que su interpretación no sea icónica, que no sea un signo de representación si no la vida sucediendo en la pantalla. Y evité la música.

El camino del guión no fue un camino recto, probamos muchas direcciones, de un tratamiento a otro el guión cambió muchísimo,

-La estructura que tiene la narración, que va del presente al pasado del personaje, ¿se decidió en el montaje?

-Estaba la intención en el guión de jugar con el tiempo pero cada bloque que logramos en el montaje no es el mismo del guión. Durante el rodaje fui flexible y así algunas escenas menores terminaron siendo esenciales y otras importantes terminaron siendo menores. Trabajé junto al fotógrafo Walter Carvalho (Estación Central, y otras muchísimas películas) que tiene su origen en el cine documental, y es muy abierto para lo que acontece. La locación, la luz que nos tocó, se guía mucho por la realidad. Cuando se filma con poco diálogo y con escenas largas, si la luz está bien o si el actor está inspirado o si algo extraño pasa en el rodaje, todo eso cambia el peso de las escenas. El montaje lo hice sin consultar el guión.

-¿Cómo conociste a Daniel Hendler?

-Por sus películas, sobre todo por las de Daniel Burman que fueron sucesos en Brasil en el circuito artístico. Cuando empecé a buscar financiamiento fue muy complejo, porque hay una industria en Brasil pero los grandes presupuestos se destinan a las comedias y para los films de acción. Otra forma de conseguir plata es pidiéndole a empresas, por incentivos fiscales, pero cuando les explicaba el argumento nadie quería asociar su marca a la película. Entonces empezamos a buscar mecanismos de coproducción para conseguir fondos de financiamiento extranjeros, como Ibermedia. Parte del equipo debía ser uruguayo y fue genial tener a Daniel y al equipo de maquillaje y sonido. Me encantó trabajar con él, es un actor muy fácil, y tiene mucho control de su actuación.

-También trabajás en televisión.

-Sí, mucho. Estoy terminando una serie (¿Qué monstruo te mordió?) que llevo haciendo desde hace 2 años. Es infantil, son 50 episodios de 30 minutos cada uno. Hago muchos documentales también, dirigí algunos episodios de Ciudad de hombres que fue una serie de Globo, un spin off (derivado) de Ciudad de Dios (Fernando Meirelles, 2002).

La televisión brasileña cambió muchísimo porque hay una ley nueva que obliga la TV extranjera a producir localmente. HBO, Fox, Warner, Sony, no pueden llegar y emitir su producto, tienen que producir en Brasil, invertir, y el Estado pone el resto de la inversión. El cine brasileño está viviendo el peor momento de su distribución, acá se hacen unas 140 películas pero solo 10 llegan a tener éxito en salas. La televisión exige producir bastantes horas diarias de contenidos locales, así que necesita realizar muchas series, y el resultado es que está sucediendo una migración de la gente del cine hacia la televisión.

Mariangel Solomita (Sábado Show, 12/07/2014)