“Boi Neón” (Mariángel Solomita)

Boi-Neon

Los vaqueros modernos del Brasil

El cineasta brasileño Gabriel Mascaro dice que siempre que se escribe o se filma sobre el sertão se presenta como un lugar del que todos sueñan irse. Por eso quiso que Boi Neon, su segundo largometraje de ficción, tuviera personajes de esa región pero sin intenciones de escapar. Este director se enfocó en armar un ambiente que funcionara como un espejo de una transformación más profunda y moderna del nordeste, relacionada al crecimiento económico.

Mascaro nació en Recife y lleva 32 años viviendo allí, cerca del océano. Fue viajando por su país y observando las distintas culturas que conviven que notó, por ejemplo, que la ropa que usan sus vecinos surfistas se confecciona en un polo industrial textil en medio del desierto. Recorriendo esta zona (la misma donde sitúa a su film), vio cómo varios vaqueros trabajan con bueyes vistiendo bermudas playeras. «Este es un detalle simbólico de lo que quería investigar: cómo un espacio se transforma, cómo el crecimiento económico impacta en las vidas y en los espacios, a veces de forma consciente y otras inconsciente», explica.

Otra vez, en una vaquejada, observó entre el público a algunos hombres con aparatos odontológicos en los dientes, pelos lacios y largos, y cejas depiladas. «Pensé que era una contradicción interesante para problematizar el desarrollo y cómo se van actualizando algunos imaginarios, porque cuando uno piensa en el nordeste no piensa en este tipo de hombre, y ahora existe. La imagen de la cultura cowboy es muy clásica, está muy masculinizada y me propuse quebrar con eso, pero no de una manera naif. Lo opuesto hubiera sido que hubiera sugerido la historia de un vaquero gay, pero no. Acá muestro a un vaquero que le gusta trabajar con el ganado, es heterosexual, y que además quiere diseñar ropa femenina, porque ahora puede hacerlo, ¿y cuál es el problema?», dice. «Se trata de mostrar cómo los sueños se expandieron. Cómo por primera vez cierta gente puede pensar en dedicarse a otras actividades, a consumir otros productos, y preferir otras estéticas».

Lejos de Globo.

Boi Neon está protagonizada por un grupo de vaqueros (hombres, mujeres y niños) que llevan a sus animales de un rodeo en otro en un camión donde además viven. Como los bueyes, los vaqueros comen, orinan y tienen sexo en el campo. El director plantea unos personajes atípicos, que no están definidos ni por su rol en el grupo ni por su género. En este film, un hombre que se plancha el pelo puede ser más deseado que un capataz musculoso. Y aunque es de factura independiente está protagonizado por uno de los nuevos galanes de TV Globo, Juliano Cazarré (Avenida Brasil, Rastros de mentiras).

Tan híbrido como sus personajes lo es el tipo de registro, porque parece haber filmado de forma documental una ficción. «Esta es una película de conflictos diarios, mínimos, que el propio cotidiano ofrece como desafíos», dice.

Boi Neon se exhibirá en la Sala Zitarrosa el 17, 19 y 26 de mayo. Es una coproducción con la productora uruguaya Malbicho Cine. En los créditos figuran Fabián Oliver en sonido, Fernando Epstein en montaje y Abigail Pereira en el elenco. «Me dijeron que eran ideales para el tipo de proceso que yo buscaba hacer y quedé encantando con ellos», asegura el cineasta.

Fue seleccionada en más de 40 festivales de cine. En el de Venecia ganó el Premio del Jurado. ¿Qué hace que este film sobre rodeos y moda en el desierto brasileño sea tan especial? Mascaro tiene dos películas (Vientos de agosto también consiguió destacar internacionalmente) y varias obras audiovisuales de carácter artístico (la más conocida es Doméstica), o sea, es un artista que además hace cine. Sus films no tienen una forma ni un contenido tradicional. Sus objetivos son, se podría decir, ensayísticos. Y sus intenciones narrativas están calculadas. Es al descubrir cómo descompone los estereotipos a los que estamos habituados que la película toma una dimensión mayor y se vuelve realmente interesante. Este tipo de lenguaje autoral convierte a sus películas en objeto de admiración o no. No es un cine para todo público.

Distinto.

Mascaro coordinó un grupo de actores profesionales y uno sin experiencia, y los hizo ensayar en base a ejercicios (dejando afuera el guión). Recién cuando logró un relacionamiento familiar entre ellos (y entre ellos y los animales), empezó a rodar.»Mi proceso no es estructurado. Tengo una idea fuerte pero necesito trabajar con una atmósfera flexible, donde la sorpresa se filtre», explica.

«Los rodajes fueron extraños para un actor como Juliano. Me preguntaba, ¿nunca vas a decir corte? Y es que a mí no me interesa la acción de la escena: quise armar una escena que empieza antes de la acción y termina después de la acción. Digamos que busco lo que pasa luego de una curva, cuando todo se normaliza y se vuelve ordinario.»

Boi Neon es un film que se recibe como una sorpresa. Es la oportunidad de ver otra cara del Brasil. Una cara fresca, novedosa, que se observa al espejo para constatar que si se mira con atención, podrá ver esos gestos en los que ha ido cambiando.

Boi Neón” (Boi neon) Brasil, 2015. Director: Gabriel Mascaró. Elenco: Juliano Cazarré, Alyne Santana, Carlos Pessoa, Vinicius de Oliveira, Abigail Pereira. Duración: 101′

Mariángel Solomita (El País, 14/05/2016)