Otra mirada (Manuel Martínez Carril)

LA ACCU COMO INSTRUMENTO DE LUCHA

Por Manuel Martínez Carril

Creo que mi ingreso a la Asociación de Críticos Cinematográficos del Uruguay fue algo posterior a los comienzos de ACCU. Yo empecé como crítico diario en el verano de 1958, y la Asociación era algunos años anterior ¿en el 52 puede ser? De los jovenzuelos de la época creo que Jorge Abbondanza fue el menor en empezar a publicar en “El Ciudadano”, y por tanto ahora sigue siendo el mayor de nosotros. Creo que esa primera Asociación merece recordarse con un poco más de seriedad que otra Asociación posterior  auspiciada por FIPRESCI que disolvió la Asociación del 52, la discontinuó y modificó algunos de los principios iniciales que habían dado origen a una idea por lo menos rigurosa.
Curiosamente en esa segunda Asociación, durante la dictadura militar de la época, se entendía que los críticos no debíamos estar sometidos a ningún tipo de interés venal, lo que parecía a primera vista razonable. Por lo cual, sin embargo, y contra toda lógica, se cuestionó a quienes siendo críticos militábamos también en las instituciones de cultura cinematográfica, lo cual nos impedía según se argumentó, ejercer el periodismo crítico con ecuanimidad.
Si la cultura cinematográfica era para nosotros cumplir nuestro primer objetivo de formar espectadores, la crítica cinematográfica era entonces un instrumento idóneo. Así lo entendimos varios de nosotros que en aquel momento renunciamos a la Asociación. Algunos regresaron, otros nunca volvimos. Algunos habíamos sido además durante años, antes de la dictadura, directivos (presidentes, secretarios generales, tesoreros) de la ACCU, que cumplió por entonces una intensa actividad de lucha contra la censura y organizó a mediados de los años sesenta hasta el comienzo de los setenta, el Movimiento Cultural de Lucha Contra la Censura, que encabezaba la Asociación.
Los comunicados, declaraciones y manifiestos públicos, la discusión sobre la necesaria libertad de expresión a través de programas periodísticos en televisión y en general en los medios escritos de la época, acciones que generaron un amplio movimiento de opinión social y de los sectores de la cultura artística, se conservan en el Centro de Documentación Cinematográfica, y también se conserva un boletín semanal publicado durante muchos meses con las fichas técnicas de todos los estrenos de cada semana, comerciales y no comerciales.
Por temor al olvido prefiero no mencionar a los integrantes de esa primera Asociación, que fue el origen de otras experiencias culturales que se dieron en el Uruguay de la época. Pero quiero dejar en cambio mi recuerdo y mi admirada constancia por quienes empujaron primero: Homero Alsina Thevenet, Giselda Zani, Antonio Larreta, Hugo Rocha, Jaime Francisco Botet. Y otros, porque siempre hubo otros.