CICLO GIANNI AMELIO EN INSTITUTO ITALIANO DE CULTURA

Gianni Amelio entre el pesimismo, la esperanza y el corazón.

Gianni Amelio es un realizador particularmente valioso que tuvo su auge en los años 90, pero luego fue descartado de la cartelera montevideana. Compañero de generación de Pupi Avati, Bernardo Bertolucci y Marco Bellocchio, Amelio cultivó un perfil más bajo que
el de esos colegas, quizá porque desde sus inicios fue muy diferente el camino que debió recorrer. Nació en la provincia de Catanzaro el
20 de enero de 1945, hijo de una madre quinceañera y un padre de 17 años que dejó a su familia para viajar a Argentina en busca de su propio padre, sin que nunca más se supiera nada de él. Amelio, criado por su madre y su abuela, se terminó diplomando en
Filosofía en la Universidad de Messina.
Allí comenzó a interesarse por el cine: en 1966 fue asistente de Vittorio De Seta, y desde 1967 ayudante de dirección para varios westerns spaghetti. Ese mismo año inició su labor como director de TV, medio en el cual se desempeñó hasta 1985. En medio de esa labor debutó en cine en 1982 con un estupendo análisis sobre el
terrorismo, Colpire al Cuore. Un segundo título valioso (I Ragazzi di Via Panisperna) proyectó a Amelio hacia sus grandes films de los 90 (Porte Aperte, Il Ladro di Bambini, Lamérica), con los que fue premiado en numerosos festivales, además de recibir varios
David di Donatello y una nominación al Oscar. El director continuó por la buena senda en Cosí Ridevano, Le Chiavi di Casa, La Stella Che Non C’é e Il Primo Uomo, para caer con la comedia L’Intrepido y recuperarse en 2017 con La Tenerezza, su última película de ficción.
El cine de Amelio marca un retorno a las fuentes del neorrealismo pero con un estilo cinematográfico más moderno, enfocado hacia temas actuales como la inmigración, los conflictos generacionales, la violencia cotidiana y el desarraigo familiar. Como era dable esperar, es recurrente en su obra la ausencia de la figura paterna, y su mirada,
enfocada siempre al corazón, deambula desde el pesimismo hacia la esperanza de un futuro mejor.
Martes 17: Lamerica (ídem, 1994)
Martes 24: La stella che non c’é (La estrella que no es, 2006)
Presentación a cargo del crítico de cine Amilcar Nochetti.
Todos los martes de setiembre a las 19.00 horas en el Instituto Italiano de Cultura (Paraguay 1173).
Entrada libre y gratuita.
Las películas cuentan con subtítulos en español.

Lamerica

En esta película la trama se desarrolla desde dos puntos de vista, teniendo como tema el espíritu aventurero del hombre. En el primero se puede apreciar el que poseen dos empresarios italianos (Enrico Lo Verso, Michele Plácido), que compran por poco dinero una fábrica de zapatos en Albania, para cuya instalación las leyes
exigen un socio del país. En el segundo punto de vista se puede apreciar a un viejo soldado italiano que desea arribar a la América. Es decir: los empresarios italianos intentan afincarse en Albania para desarrollar un proyecto económico, mientras que el viejo soldado ve en ellos su boleto de partida para llegar a la tierra prometida.
Amelio plantea una división entre el mundo globalizado de finales del siglo 20 y el mundo moderno de mediados de siglo. La primera sociedad que se pone en marcha la constituyen los empresarios y el viejo, utilizado como testaferro para fundar la empresa. En el momento que se descubre la estafa los empresarios intentan
deshacerse del testaferro mediante el viejo estilo de producción industrial, es decir: una vez usado el producto hay que tirarlo, simbología clara que expone la crueldad con la que opera el capital financiero en cualquier parte del mundo.
La segunda sociedad es más compleja, y tiene como escenario la historia de Italia. El viejo quiere partir hacia la América, y las simbologías continúan en el episodio del viaje en barco, que refleja con veinte años de antelación el estado del problema migratorio en Europa. Ese buque donde viajan el viejo y el empresario que vuelve a
Italia es tomado por asalto por unos emigrantes albaneses, con lo cual el episodio condensa la Historia, y de esa forma queda claro que los albaneses viajan al futuro, el viejo al pasado y el empresario al
presente. Mediante esa metáfora Amelio propone la unión de dos Italias, la del hambre y el terror de la posguerra, y la de la prosperidad económica de 1994. De paso muestra cómo la voluntad, la solidaridad, la fraternidad y la confianza están por encima de cualquier interés individual, y deberían constituirse en función del interés colectivo.

«Lamerica» (Lamerica), Italia 1994. Con Enrico Lo Verso, Michele Placido, Piro Milkani. Duración: 116 minutos.

17/9 – 19 hs. – Instituto Italiano (Paraguay 1173) – c/sub- en esp. – entrada libre

La estrella que no es

Es difícil encontrar en los días que corren un retrato equilibrado de la China moderna. Esta película muestra un país plagado de contrastes: socialista y capitalista a la vez, lleno de sabiduría y al mismo tiempo víctima de una enorme ignorancia sobre todo lo que no sea su ombligo, dueño de una serenidad excepcional relacionada con su antigua filosofía pero poseído de una convulsión difícil de soportar en ocasiones.
Amelio muestra aquí el horror y el amor que puede sentir un extranjero que se encuentra en ese universo oriental, sin
preparación alguna.
Lo mejor del film es la relación entre ese italiano que se mete en la entraña de la China trabajadora del Oeste y su traductora, mujer a la que ofendió al conocer, y que es deudora y víctima de lo mejor y lo peor que puede dar hoy al mundo la cultura china: paciente, discreta,
dueña de mucha dignidad y un delicado sentido del humor, pero también víctima de un sistema económico inhumano, y marginada (a causa de su maternidad fuera del matrimonio) por una sociedad que en su intolerancia une la más rígida norma confuciana con el rechazable puritanismo del estado socialista. Por su lado, el italiano
representa lo más luminoso y oscuro de la vieja Europa: apasionado, guiado por un inquebrantable sentido del deber individual, lleno de un pundonor que le permite estar en pie pese a ser un perdedor, pero víctima a su vez de la soledad y de ese irónico desencanto al que nos ha llevado en Occidente el excesivo individualismo de
la vida actual.
¿Cómo condenar en bloque a una civilización como la china? ¿Y cómo idealizarla negando que existe un lado oscurísimo en ella? Lo mismo debe aplicarse a Occidente:
¿quién sino nosotros hemos llevado por el mundo lo mejor y lo peor de nuestra manera de ver las cosas? Amelio retrata a una mujer y un hombre para decirnos que el ser humano es igual en todas partes, y basta querer entenderse para conseguirlo, aunque a veces la buena voluntad necesaria para lograrlo parezca excesiva. Esta película intenta indicar un camino a seguir para el entendimiento cabal entre las personas. No es un film que llama a juzgar, sino a contemplar, reflexionar y saber un poco más de aquellos que nos parecen tan lejanos y diferentes.

«La stella che non c’è» (La estrella que no es), Italia 2006. Con Sergio Castellitto, Tai Ling. Duración: 103 minutos.

24/9 – 19 hs. – Instituto Italiano (Paraguay 1173) – c/sub- en esp. – entrada libre